domingo, 10 de marzo de 2013

De tarde en tarde.


Hoy no hay ruido de fondo en mi salón, sólo una intuición de pollo al horno en el aire y un silencio. Leía y mientras leía pensaba, o sea que tenía que volver a leer. Pensaba que necesito tiempo en el que no esté produciendo con nadie más. Un rincón en el que no cocine para comer, no escuche música para distraerme, no lea para ser más culta, no estudie para aprobar, no revise cada cinco minutos la pantalla del ordenador, no mire la hora, no escriba un mensaje, no espere recibirlo, no construya ni destruya ningún vínculo. Un lugar, con un tiempo, sin un resultado.

Ah, pero en seguida me levanto del sillón estratégicamente situado en la luz que da esta ventana, subo por las escaleras hacia mi cuarto y cojo mi ordenador (casi nunca papel). El romanticismo de la lentitud me dura lo que tarda en llegar otro estímulo. Pienso que quizás debería escribir lo que pienso y que no se pierda, porque seguramente sea fundamental para el resto de mi vida y, sobre todo, para el resto de la humanidad. Claro.Ya quiero un resultado de este pensamiento, un éxito. Así es como todos los inicios se presentan en sociedad y se detienen. El vómito es una digestión inmadura.

Come rápido, piensa rápido, decide ya, llegas tarde, no estás haciendo nada. El caldo de cocido en tetrabrick, las lentejas en lata, la fabada sin abuela. El tiempo necesario para hacer las cosas ya no es necesario desde que las cosas están hechas. Si se quiere, uno puede aprovechar para hacer más cosas en el tiempo que antes ocupaba en hacer esas cosas que necesitaban tiempo y ahora sólo necesitan consumo. Ocúpate de tragar y seguir, el proceso no es tuyo, no es de nadie, son fragmentos, son tantos intermediarios.

Desde que no respeto el tiempo -silencio- una pausa es demasiado tarde.

miércoles, 27 de febrero de 2013

El Debate de la Nación


        Dos sentencias claras se difunden por la red: “Rajoy ganó el debate de la Nación por 27 puntos ante Rubalcaba, según el CIS”, “EL debate de la Nación no seduce a la audiencia en televisión. El debate de la Nación ha tenido este año un menor seguimiento televisivo que en ediciones anteriores, pese a la expectación creada por los casos de corrupción y la crisis económica”, “Según el CIS, el 34% de los españoles ven victorioso a Rajoy”.
       
       Ciertamente ésto no lo llego a entender, osea, que el debate no lo ve ni dios pero todo el mundo tiene claro que lo ha ganado Rajoy. En este caso, hacer una extrapolación de una encuesta de una pequeña muestra de gente que vio el debate a la población general y decir que el 34% de la población española ve victorioso a Rajoy me parece ficticio, no porque no lo pudiera ser, sino porque en este caso creo que aquellos que no vieron el debate dieron como perdedores a todos sus participantes, no lo vieron porque les parecía una tomadura de pelo, fue una no visión activa, así que nada de extrapolaciones. También pudiera ser que la encuesta saliera de gente que no viera el debate, pero en ese caso, ¿cómo darían por ganador a uno de los participantes sin verlo?, ni que esto fuera intereconomía. Estaríamos en ese caso tan español de sabe y contesta afirmativo, sabe y contesta negativo o no sabe, pero contesta.
        
       En todo caso, y en otro orden de cosas, ¿de verdad?, ¿de verdad el profundo análisis político sobre el debate de la Nación es quién ha ganado el debate?¿ no será esa la razón por la que no lo ve nadie?
¿Un debate que nuestro actual presidente no convocó el pasado año por ser una pérdida de tiempo según él, pretende que ahora el ciudadano lo vea como interesante?¿Un debate concebido a medida, en el que la cosa consiste en gritar muy ofendido las mismas proclamas una y otra vez?¿Las mismas promesas? Señor Rajoy, ¿cuántas veces ha prometido que los autónomos no paguen el IVA hasta que no cobren? Señor Rubalcaba,¿No le da vergüenza hablar de la ley de desahucios, a estas alturas, habiendo pasado 8 años en el gobierno?¿De verdad no le da vergüenza? A mi me da la ajena sólo con escucharles, así que fíjese la que tendría que darles a ustedes.
       
       Dicen que hablan de los problemas de la ciudadanía y que aportan sus soluciones mediante el amparo mediático que repiten hasta la saciedad en su pelea de gallos y nadie les ve. En cambio, la ciudadanía sale en masa este sábado a contar sus problemas y los medios de comunicación que les bailan el agua a ustedes hacen como que no les ven.

      Esto no es un debate, es un circo. Y tengan cuidado, pues cuando el circo dejó de interesar le introdujeron leones que, aportar aportaría poco, pero por lo menos esta vez los aplausos irían de nuestra cuenta.

sábado, 9 de febrero de 2013

De esta puta crisis


Desde lo más profundo del armario gaditano, cuando nadie lo esperaba, los lápices y bolis han salido de nuestro estuche del cole para saludarnos y recordarnos que, en esta crisis, a lo mejor vemos demasiado la tele.

 

De esta puta crisis lo que me encabrita,
lo que más me irrita, lo que más me duele,
es ver que no grita quien lo necesita
y se queda en casa viéndola en la tele.

¿Una manifestación pa qué?
Si te dan con la porra, duele días después.
Es mejor verlas en Cuéntame
e ignorar Lo que el ojo no ve.
No te importa si Aquí no hay quien viva,
si La que se avecina no toca al de arriba,
disfruta el Sálvame más nauseabundo,
disfruta de tu sueño tan profundo
porque hay más Españoles por el mundo.

Tu sigue pegaíto al televisor,
que Todo tiene arreglo, no vayas a levantar La Voz,
tu sigue tranquilito sentado en tu sillón,
que cuando a tí te toque te van a hacer un Telemaratón.
Sólo Hay una cosa que te quiero decir:
quillo, Tu sí que vales, esa es La clave, Saber vivir.
Si la cola del paro es El Hormiguero
tu Pasapalabra, no seas Callejero,
Tonterías las justas, no sea que la cagues,
y un antidisturbio contigo la pague…

Que sólo verás el norte
cuando la luz te la corten
y la tele se te apague. 

(Este pasodoble pertenece al pase de seminifales de la chirigota Contigo aprendí, participante en el Concurso Oficial de Agrupaciones de Carnaval de Cádiz 2013. La recomendable actuación completa la podeis ver aquí)

miércoles, 6 de febrero de 2013

Rajoy ha decidido dimitir por mentir en vez de por robar.
(Visto en twitter)



     ¿Será cierto que será verdad?¿Será cierto que no mentía?¿Será cierto que no vino a la política para hacerse rico, para no estafar a hacienda?



      Dice que ganaba más dinero en su puesto de registrador que ahora como presidente. Y entonces me digo yo ¿Para qué carajo viniste finalmente a la política? ¿Para crear empleo? ¿Para decir hilillos cuando se te hunde un barco? ¿Bajar la prima de riesgo? ¿Decirle que no alguna vez a Merkel? ¿Para celebrar un gol? Porque ha sido la única vez que te hemos visto con los brazos en alto, la única vez que hemos podido celebrar algo que tú celebrabas. Y a fin de cuentas celebrábamos que unos jugadores se llevaran su dinero de las primas a Suiza.



      Suiza, por cierto, país donde, por lo que se ve, también tú escondías dinero, y si no tú tu partido, y de él tú eres responsable.



     Y en vez de pedir explicaciones y ser el primero en querer aclarar el asunto nos ponemos toreros en una rueda de prensa sin preguntas. Se dice ultrajado y defiende a los que de modo injusto se les imputa. Rompe una lanza en favor de los implicados. Pero señor Rajoy, ¿Cuántas lanzas lleva ya? Por Camps ponía la mano en el fuego, de Matas que era un político al que seguir sus pasos, de Bárcenas que era una Conspiración para desprestigiar al PP. ¿Y las pruebas, señor Rajoy, también son para desprestigiar? Puede que no le consten pero sí que lo hacen en el sumario del juzgado.



¿Una rueda de prensa sin preguntas? ¿Cuando se le acusa de robar? País de pandereta.



     Y la verdad, el problema gordo no es ese. El verdadero problema es de dónde ha salido ese dinero, a quién le interesó daros dinero. Porque están saliendo nombres de constructoras que a su vez construyeron esos nuevos hospitales privados. Nombres que explican el porqué apuestan por un modelo en el que los únicos beneficiados serán dichas empresas y los políticos que corrompen al sistema. Éstas cosas explican porqué el señor Güemes puede privatizar un servicio de laboratorio y después participar de la empresa que lo privatizó.



     Esto aclara algo que desde hace mucho ya sabíamos señor Rajoy, y es que detrás de la privatización se encuentra la corrupción.

lunes, 7 de enero de 2013

Asuntos Serios: Todo.


Me llamo Iveth y ahora mismo cuento con 20 narcisos en mi vida y una amapola, que soy yo. Por el simple hecho de que prefiero el rojo fuerza al amarillo, aunque cuando se trata de flores no escatimo precios ni olores. Mi mejor amiga inventó eso de la "jazmín-cola" y desde ese entonces la llamo la chica de los jazmines. Me encuentro, simple y compleja. Tumbada en una cama de un hospital de Andalucía, de Granada y parezco muy frágil, contrariada y pequeña. Me duele la cabeza de una forma que no puedo y tengo que escribirlo aquí, con objetividad.

Ser mujer es factor de riesgo para todo. Una vez mi madre y una compañera suya me lo hicieron entender con doce años. Nadie elige dónde nacer, cómo nacer, si nacer o morir, nadie nos pregunta si queremos agua de besos, ni versos. Simplemente es un azar placentero que acaba en una vida, deseada o no, asesinada o no, pero libres somos de abortar: de elegir, de decidir, de ser libres. Pero si me diesen a elegir entre el "todo" o la "nada", preferiría sin duda lo primero porque es un algo complejo y lleno. En la nada uno se siente vacío y como yo, se desenamora a una velocidad record. 

El sufrimiento, el llanto, el dolor son cuestiones de Salud Pública que van a las consultas de Médicos/as de Familia. La propia palabra "empatía" indica ponerse en el lugar del otro y "recordar" es volver a pasar por el corazón, aunque duela y aniquile, poder entender a nuestro interlocutor. Pero "salud pública" es porque, si la gente acude por una muerte, por una ruptura, por un problema en el trabajo, por ansiedad o pena a nosotros -agentes, espero de un presente presentable, más allá de un expediente-, esperan y deben recibir confidencialidad, no rumores ni poco apoyo de sus parejas, amigos y conocidos. 
Es realmente complicado ejercer el optimismo y solear los días, por eso acuden a mares y océanos de paz y calma: la consulta, donde la mesa se dispone de otra manera, donde hay música, donde hay frases alegres y una sonrisa de alguien que te escucha sin juzgarte, que te entrega una mano amiga, que ayuda.

Suena raro quitarse las corazas, soltar palabras que hieren y te prenden cual cerilla, aliviar esa carga que nos pusieron o cogimos a mano alzada. Es verdaderamente inútil pedir ayuda cuando crees que no la necesitas y menos a la gente que te rodea, por algo simple de entender, lo pasan peor que tú, se hunden y huyen. Al final, te quedas con cara de poker y acudes a los de siempre: la familia y los médicos/as, que para bien o mal tienen la preparación emocional, algunos el tiempo y las ganas de conocerte y varios consejos de ánimo y fuerza que ni una misma es capaz de decirse en situaciones así. Colapso, caos, incrongruencia... Pero de vuelta: la alegría, la paz, esa calma, un verso de un chico que viene de lejos y te conoce bien. Las piernas ya no caen pesadas como barcas y los párpados se cierran sin juicios, porque estás sana, eres tú misma y alguien en una isla de Fuerteventura piensa en ti y quiere verte. 

Varias veces me lei a Murakami, Benedetti, Cortázar, Borges -aunque no me guste-, Pizarnik, Algeet y llegué a la misma conclusión: amar duele y no es una lección que mire por clases, status social, coeficiente intelectual, norte-sur, este-oeste, ella o yo, él o aquel. Es realmente justo el amor porque a todos nos brilla, nos fulmina, nos equilibra y nos maltrata. Es cuestión de salud el desamor, perderse, olvidarse y hacer otro compromiso intenso contigo misma: mantenerte libre. Y equivocarte, y enamorarte otra vez pero con más prudencia, que tu médica de cabecera te diga "estás muy bien" y volver a ser un árbol que respira, una diosa Calima y combinar con la Naturaleza. Salir a correr, ligarse a la vida, que la noche de estirones y que decidas caminar y cambiar. Superar tus barreras en un tiempo razonable con la gente justa de justicia y necesaria de verdadera.

Andalucía  y esta penumbra tan sutil de Paseo de los Tristes me recuerda que el verde existe, que los limoneros crecerán y florecerán en pocos meses, que sobre las tumbas bailaré un tango y dos, que alguien me cogerá de la mano y me dirá "no estás sola, compañera" y será él, sin agonias y sin prisas, amigo y confidente. Transparente y limpio. Serán varias las amigas que me verán a los ojos y me dirán sigues siendo esa chica fuerte y en tu caso, ser mujer no es factor de riesgo, sino de acierto. Ya no soy esa pintura perfecta en una cama del Zaidín, ni esa mujer habitada, ni el recuerdo de tu ausencia duele, solamente escuece como cuando una herida empieza a cicatrizar. He cenado una patata podrida y me he acordado de ti, de mis ganas de volver a Latinoamérica y luchar por los míos, sin vestirlos de ingenuidad y oro, simplemente de: salud y educación. Por eso sigo viva, mi deuda es conmigo, no hay penurias ni tormentos, solamente hay lucha y sueños locos. 

La vida da oportunidades a borbotones. Dejar escapar una tan buena, pone en riesgo nuestra salud emocional. Yo te invito -no te obligo ni te enseño- a cuidarte y cuidarnos, aunque sea desde la distancia de este post tan maniobrado y releído. Te invito a que te sigas a donde quiera que vayas y que empieces cómo y donde quieras. Yo empecé hace meses y "The Funeral-Band Of Horses" ya sonó lo suficiente en esta melodía que varios médicos quisieron escuchar. He tenido la suerte de conocer mundo y "aprender a volar" que es algo difícil de hacer siendo como es cada uno. Volemos aunque no sea juntos. Volemos libres y en paz, en sanidad, en salud, en rebeldía hecha palabra.  Espero que "La vuelta al Mundo" de Calle 13 nos ponga otra vez en marcha y que mi sonrisa reciba la tuya en forma de feedback porque cuando tú sonríes, el mundo camina. Ojalá volvamos a encontrarnos en el camino, todos y cada uno de los que escribimos por acá.

Te invito a sonreír, que nadie mira y nadie paga.

Versos, besos y amapolas que llegaron un día de "Republicanos",

Iveth Quezada Encalada. 

PD: Os recomiendo http://freedomofsoulsouloffreedom.blogspot.com.es/

miércoles, 26 de diciembre de 2012

El viaje


"Hemos guardado un silencio bastante parecido a la estupidez". 
(citado por Eduardo Galeano en  Las venas abiertas de América Latina) 
Proclama insurreccional de la Junta Tuitiva en la ciudad de La Paz, 16 de julio de 1809.


Si empiezo por lo que tengo más claro y cerca será más fácil ir sacándome las palabras. Siempre me costó concretar los pensamientos, supone quitarles, cuanto menos, una dimensión. Creo que tiene que ver con el miedo a equivocarme y que queden pruebas, a sonar estúpida o, en definitiva, a perder: a perder en razón, a perder en misterio, a que no me elijan. Y esto último que digo tampoco es del todo correcto, pero voy a arriesgar mi voz de una vez. (…)

El viaje

Quiero escribir algo. ¡Algo por favor! Que salga ya ¡Aaaahhh! (¿es así la onomatopeya del grito? nunca supe), porque dentro de mi cabeza, dentro de mis tripas, dentro de cada célula que todavía no se ha desprendido de este mío cuerpo pequeño y carbonatado, hidroxilado hasta la saciedad, imaginado para la suciedad, intervenido por la sociedad,  hay tantos latidos que podría hacerte vibrar con sólo una mirada (y un vibrador). Un vómito que concrete conclusiones, clarividencias y galletitas de la fortuna. Pero no sale. No sale nada si intento enseñar que aprendí algo, que han cambiado cosas. Yo no puedo enseñar a nadie, pero si me quieres es porque estamos aprendiendo juntos. Eso es fascinante, el proceso de ir descubriendo a pachas o a multitudes. Es como la meseta de un orgasmo (para quien la tenga, yo la tengo y sobre esa meseta dejo las gafas para que no se rompan) un gustito suave y eterno –¡a la mierda! se rompieron las gafas-.

--

He conocido a un curandero que con tres minutos de entrevista sabía lo que me dijo la analítica dos horas más tarde: Fiebre tifoidea. Caímos en Tupiza por decisiones encadenadas, caímos ese día por otros tantos eslabones, no estaba en planes.

Me encontré con David, soldado israelí que no terminó la instrucción porque en la guerra del 2000 una metralla le dio en la cabeza. Él es judío, pero no sionista. Me dice que eso no es lo que Dios quiere. El sionismo, mi gobierno, es pretender conquistar el mundo a través de las armas, de los fármacos, del dinero. Para mí todos deberían ser iguales, los palestinos también deberían poder tener una identidad, poder viajar, que no desconfíen de ellos. Recuerda que quemaban sus granjas, eso no estaba bien. Israel infringe las normas de la guerra pero no hay problema porque EEUU lo protege. Javier que es el dueño de las cabañas en las que nos alojamos, jefe de David, cree que David es un tarado. Yo creo que acabo de encontrar a alguien. ¿Se van mañana? Usted es una buena persona, Julia. Jugamos a “La Generala” hasta la madrugada, él se besa el colgante y dice: va a salir el tres, me lo debe la guerra. Y tira los dados.

Conocimos a Cristian. Él nos habló de Latinoamérica, nos dijo: tenéis que leer Las venas abiertas de América Latina de Eduardo Galeano. Nos habló de la revista Crisis y de la revista Marcha, conoce Orsai. Y construye esto: http://www.marcha.org.ar/1/

Conocí a una pareja -catalana ella, de la Ushuaia aquel- que lleva 2 años viajando por toda Argentina y recién ahora entran en Bolivia. Van proyectando cortos y cine por los pueblitos y escuelas de los lugares en los que viven el tiempo que necesitan. En Tupiza, que suele ser lugar de tránsito para el turismo y en el que nosotras nos quedamos varadas 6 días de fortuna, podrían quedarse meses (¿quién dice que viajar es desplazarse?). Duermen en la caravana en la que cuelgan la pantalla que se tiñe de “Abuela Grillo” o “Abajo el colonialismo”, cine libre y gratuito, proclama. Se financian gracias a lo que les da la comunidad, ya sea comida, nafta o dinero. Se une quien quiere al viaje, el tiempo que desee y se requiere ninguna prisa ni plan estricto, en esa furgoneta caben muchas cosas. Seremos unas 10 personas en la plaza. Pienso que en estos dos años que llevan viajando con que una persona haya sentido una chispa, una compuerta que se abre o la llamada de nuevos posibles, ya habrá merecido la pena. Al día siguiente, entre despedidas, él –Santiago- le contará a mi hermana que nunca ha creído en esas cosas, que él es marxista –¡cielos!-, pero que siente que nos conoce de antes a ella y a mí y no sabe por qué. Hemos compartido unas horas de noche, apenas sí hablamos. Se lamenta de haber sido semilla hasta muy tarde, aunque no haya una cronología vital, y se alegra de que ahora quiera ser flor, a pesar de que es más arriesgado y uno se expone a casi todo, ya no le sirve desplazarse con caparazón. Ella –Lana- se vino desde Pirineos hace 3 años, el plan era estudiar unos meses en Córdoba y dejó de ser el plan. Hemos bailado a pesar de la disnea a 3000 metros sobre el nivel del mar.

Me encontré con Ivan. Tiene cincuenta y pico. Hay quien mira con la tranquilidad de los siglos. Vive en una granja en Entre Rios, cerca de la provincia de Buenos Aires, la Malfatta se llama, porque la hizo él y dice que la hizo mal. Lleva años dedicados al couchsurfing y su problema, nos confiesa, es que se encariña mucho de la gente, que las personas se quedan rondando en su corazón después de que se marchan. Nos quedamos atrapados en el barro con su camioneta que se llama Julia, como su hija que murió hace ya 6 años. Esa camioneta es nacionalizada canadiense y cada 3 meses la tiene que sacar a pasear por fuera de los límites lapiceros de este país, para devolverla renovada en trámites que la modernidad inventa. Eso le sirve como excusa para viajar y lo hace con el dinero que se ahorra evadiendo impuestos. Lleva muchos quilómetros. Cuando nos paran los aduaneros se hace el extranjero –no se rían, nos advierte antes- y nosotras aguantamos la tensión. Es roja no por casualidad sino por destino y es el número 627 de una edición limitada de 750 modelos, “Pajero” es la marca -porque los chinos entendieron mal-. Ese, dice, es su número desde pequeño. Nos cuenta por qué él cree que no elige. Un dado le acompaña siempre. Llevamos un día juntos pero al despedirse me dice al oído: Julia, tú me has tocado el corazón.

Vimos el cielo de Purmamarca de la mano de Juan Pablo. Él lleva casi un año viajando en bicicleta con su amigo Rodrigo. Ambos se dedican a la música y llevan el folklore a cada lugar que visitan. Tiene los ojos muy azules y nos aconseja sobre los lugares a los que nos dirigimos. En el cerro nos hacemos alguna pregunta y despacio sentimos que tal vez podríamos conocernos. Una guerra de estrellas fugaces nos sirve de complicidad y apuestas. No quiero más que un principio tímido, porque estoy enamorada de otra persona. Nos dice: adonde vayan les van a estar esperando. Bajamos con cuidado y entre abrazos nos decimos chau.

Estamos hechos de momentos. 


Juls.

domingo, 16 de diciembre de 2012

Después de los Tiempos



Tenía 45 años y no, no tenía toda la vida por delante. Al contrario, estaba a punto de entrar en un quirófano sin saber muy bien qué pasaba. Tenía la piel amarillenta o como decimos entre el gremio “ictérico”, aunque a veces no me sienta dentro del mismo, y sí tenía esa mirada lacónica que esperaba una explicación sobre qué estaba a punto de pasar por su cuerpo, por esos bisturís, los hilos, las manos, las miradas y por qué no decirlo, las emociones.

La cuestión es tan simple como compleja, pero lleva los relieves de la incomunicación. De llegar a relativizar tanto las relaciones humanas y los diagnósticos que se olvidan y olvidamos a veces, que a quienes tratamos son personas, no números, ni patologías, ni robots que procesan toda esa cantidad de información visual, auditiva pasiva y activa a la velocidad de la luz.

Pasaron los minutos más llenos de incertidumbre entre lo que veía y lo que ese hombre llegó a observar. Las enfermeras y los anestesistas intentaron tranquilizarlo y explicarle que todo era muy complicado pero que estaría en buenas manos durante su cirugía. Mientras tanto, una familia que clavó sus ojos quemantes y preocupados sobre mi compañera de prácticas y sobre mi, esperaría fuera durante horas y horas.

Existe algo más penoso que la muerte en la salud, en este trabajo. Es la incertidumbre. La de no saber qué vas a encontrarte, cuán cansada estará tu vista tras cuatro o más horas de quirófano, de tener en la piel tatuado el mensaje de historia clínica de múltiples variantes y determinantes, de no poder decir nada a su familia porque no sabes qué tiene. Sin embargo, existe algo tan malsonante como peligroso y es el ego, esa desmoronada soberbia que se nos crece desde el primer día en que te dicen que eres la élite intelectual de un país. 

A pesar de ello, con el paso del tiempo te das cuenta que hasta un mono con tiempo podría sacarse la carrera y que esto va más allá de la nota de corte al entrar en Medicina, de un MIR bien hecho o de rodearse de gente “que tenga los mismos intereses que tú”, que en mi caso, es bien poca. Mas, es esa gente valiosa la que ese día que salí de mis prácticas, con las entrañas fuera, me escucharon y entendieron que recordase ese término tan enrevesado de “ser dueño de tu salud”. Resulta que no es algo tan simple como preparar unas jornadas, hablar de ello, prepararse a conciencia para el hoy –ese presente presentable del que habla en sus canciones Alberto Alcalá-, de estudiar horas, de hablar de ello. Parece ser y es que, no siempre una vida puede salvarse. Pero, me pregunto a diario y ¿qué hay de ensanchar una vida?

Ensanchar una vida para mi va más allá de una ronda de llamadas a familiares, sesiones clínicas sobre este caso tan complejo y lleno de aristas, de medicamentos caros y fármacos que solamente palian el dolor. Se trata de saber dar esa sonrisa por muchas circunstancias personales que nos acompañen, de no soltar la mano del paciente y persona que nos necesita, nos habla e intenta explicarnos algo que no viene en un sistema informático de un sistema de salud. Su vida, sus expectativas, sus vivencias, sus ganas de vivir por pocas que sean… ¡Su escritor favorito o ese cantante de la feria del pueblo que tanto escuchó!

La vida, compañeros, no tiene un guión escrito. Nadie sabe bien cómo rehogar el pasado, meterlo en una cajita, borrar los errores del panel para el mañana, de cometer las locuras de la juventud y la madurez, de amar a alguien con intensidad, de recorrerse el mundo y bajarse en la parada del hogar. Tomar la moto del optimismo, por muy a cuentagotas que lo veamos. Siempre habrá alguien que nos dará una palabra de ánimo, un verso, una alegría diaria. Yo quise ser eso para ese hombre y probablemente, desde “la pasividad” con que nos enseñan a los futuros médicos, no pude serlo. No me dejaron y, la verdad, tuve miedo de atreverme a ello.

Mañana, cuando me despierte y una mujer, niño u hombre estén en un situación similar, mi corazón no se cubrirá de caparazones. Ni lo intentaré, no tendré miedo. Tendré cuidado pero aprenderé a cuidar con la libertad y autonomía que ambos dos, en esa relación médico-paciente, merecemos. No perderé mi humanidad ni mi fuerza y os invito a todos a hacer lo mismo. A buscar la vía alternativa, los refuerzos en amor, familia y amistad así como la literatura y la experiencia, para no perdernos tan jóvenes ni tan lejos.

Solamente es cuestión de tiempo. 

Versos y besos,

Iveth Quezada Encalada.